Anquilosis ósea, ¿qué es y con qué dolencias está relacionada?

21.11.2016

La anquilosis ósea implica la pérdida parcial o total de la movilidad de una articulación. Si padeces artritis reumatoide, es posible que el especialista haya utilizado este término para hablar de la unión anormal de las diferentes partes de la articulación afectada.

Anquilosis ósea Hay dos tipos de anquilosis, dependiendo del origen. La anquilosis ósea, que afecta a los huesos, y la anquilosis fibrosa o fibrosis, que afecta a las partes blandas de la articulación.

También se puede hablar de anquilosis dental cuando el hueso de un diente se une con el hueso alveolar, es decir, con la mandíbula.

La anquilosis ósea es más común en la articulación de la rodilla aunque puede darse en el codo, la muñeca, el hombro o la cadera, entre otras.

La pérdida de movilidad suele ser gradual y dolorosa. Cuando la articulación queda inmovilizada completamente, desaparece la sensación de dolor.

Anquilosis transitorias y permanentes

El primer paso para comprobar la gravedad de una anquilosis es ver si es permanente o transitoria. Tanto la anquilosis ósea como la fibrosa son permanentes y es probable que precisen de intervención quirúrgica.

Existen anquilosis transitorias que afectan, sobre todo, a las vainas sinoviales y a los músculos o tendones. Entre otras, puedes oír hablar de:

  • Espasmo muscular y contractura muscular (o de un tendón).
  • Fibrosis alrededor de una articulación.
  • Pérdida de líquido sinovial e inflamación.

Causas de la anquilosis ósea y fibrosa

Entre otras, las causas de la anquilosis pueden ser:

  • Congénitas (desarrolladas por el feto durante la gestión).
  • Consecuencia de inflamaciones, como en el caso de la artritis.
  • Secuelas de traumas y lesiones.
  • Aparición a consecuencia de una parálisis.
  • Por enfermedades de origen infeccioso como la osteomielitis.

Enfermedades asociadas con la anquilosis

La anquilosis ósea o la fibrosa pueden ser causadas por la propia inflamación de las articulaciones que implica la artritis reumatoide.

También suele aparecer la anquilosis en pacientes que padecen espondilitis anquilosante, una patología difícil de diagnosticar en sus primeros estadios. Suele comenzar con molestias en la región lumbar aunque lo que sucede, en realidad, es que las vértebras de la columna vertebral se están soldando entre sí.

La osteomielitis es una infección ósea que, generalmente, se produce a la altura de la médula del hueso. El origen de esta patología suele ser bacteriano. En ocasiones, la infección llega a destruir el cartílago causando la unión de las dos partes de la articulación, reduciendo o imposibilitando la movilidad articular.

Diferencia entre anquilosis ósea y rigidez articular

La anquilosis no es lo mismo que la rigidez articular aunque las causas que provocan ambas patologías pueden llegar a coincidir.

La rigidez articular suele estar asociada a otra enfermedad, a menudo de tipo inflamatorio. La rigidez suele ser temporal (es más común por la mañana) y no es habitual que impida el movimiento como sí que lo hace la anquilosis.

Fisioterapia para mejorar la movilidad

El tratamiento más adecuado para la anquilosis ósea y para la fibrosis suele incluir diferentes técnicas de amasamiento manual y ejercicios adecuados para la rehabilitación de la articulación.

Los casos más graves suelen ser tratados mediante una intervención quirúrgica.

 

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