Automasaje cervical: consejos para hacerlo bien

21.10.2016

Todos nos hemos hecho alguna vez un automasaje cervical, un pequeño masaje que comienza en la zona del cuello, sube hacia la nuca, se extiende detrás de la sensible zona de las orejas, baja hacia los hombros doloridos…Si se hace bien, un automasaje cervical puede ser relajante y terapéutico, pero esa es, precisamente, la clave: hacerlo bien. En este artículo vamos a recordar esos consejos básicos para hacer y recibir un automasaje cervical efectivo. ¿Nos acompañas?

automasaje cervical

Automasaje cervical: el orden correcto

Lo primero que tenemos que conocer antes de lanzarnos a hacer un automasaje cervical es la zona donde trabajarán nuestras manos y dedos. ¿Por qué? Para no olvidarnos de tocar los puntos más sensibles de alivio del dolor y, también, para no adoptar posturas extrañas intentando llegar a esas zonas doloridas de la espalda que también nos gustaría aliviar. Las tres zonas en las que actuará el automasaje cervical son la nuca, el cuello y la zona alta de la espalda, los músculos trapecio y los hombros.

El orden correcto que tenemos que seguir para maximizar los beneficios del automasaje cervical serían:

1º. Parte alta del cuello y nuca.

2º. Cuello (por delante y por detrás).

3º. Trapecios (zona superior de la espalda por delante y por detrás).

4º. Hombros (también por delante y por detrás).

Automasaje cervical: el trabajo de los pulgares

Un error que cometen algunas personas que no conocen los rudimentos básicos del automasaje cervical es hincar con fuerza las yemas de los dedos en las zonas doloridas. Esta forma de trabajar no es efectiva y, además, podemos hacernos daño especialmente en ese nervio que cruza la parte alta de la nuca, una zona especialmente sensible a la presión y, por supuesto, al dolor. Así, para hacer un buen automasaje cervical utilizaremos las yemas de los dedos, pero especialmente la yema de los dedos pulgares ya que tiene más superficie, fuerza y control para masajear los músculos y las zonas doloridas. Otro consejo extra es utilizar una crema hidratante o, mejor, una pomada untuosa antiinflamatoria que ayude a los dedos a desplazarse por la piel y, de paso, a aplicar una capa analgésica que actuará durante y después del automasaje cervical.

Automasaje cervical: más vale maña que fuerza

El automasaje cervical es, en realidad, una sesión personal de digitopuntura. Con la yema de los dedos detectaremos las zonas o puntos de dolor, los músculos endurecidos o contraídos, etc. Tres consejos útiles:

  • Si tienes el cabello largo, recógetelo en una coleta dejando libre el cuello y la mayor parte de la nuca.
  • Haz una sesión exploratoria con las manos buscando las zonas especialmente doloridas. Ve despacio, tanteando y leyendo con los dedos tu organismo a fin de localizar esos puntos especialmente sensibles.
  • Ponte un poco de crema hidratante o de pomada antiinflamatoria en el cuello o en las manos y, poco a poco, ve trabajando cada una de las zonas. Cuando llegues a un “nudo” o punto doloroso, primero dibuja círculos alrededor con la yema del pulgar, aproxímate lentamente a su centro y, una vez en él, presiona paulatinamente. Mantén la presión mientras cuentas lentamente hasta 10, suelta de golpe y masajea en círculos la zona donde has trabajado.

Estos serían algunos de los consejos básicos para hacer un automasaje cervical que mejore la circulación, alivie el dolor de cabeza y de hombros, sirva para relajar un poco el cuello, etc. Si sufres dolor de espalda alta, espalda media o zona lumbar tendrás que recurrir a otro remedio tan eficaz como un buen automasaje cervical.

New Call-to-action

Automasaje cervical: consejos para hacerlo bien
Vota el artículo