Bursitis: prevención, síntomas, causas y tratamientos

04.07.2017

Muchas veces, ya sea por trabajo, o por actividades que nos gusta hacer, hacemos movimientos repetitivos con nuestras articulaciones. Es por lo que hoy en el blog de las personas que viven con dolor te hablamos de bursitis.

Bursitis: prevención, síntomas, causas y tratamientos

Se trata de una de las causas de la inflamación de las articulaciones. La bursitis es la inflamación o irritación de unas bolsas llenas de líquido, llamadas bursas. Éstas se localizan en algunos lugares donde hay puntos de roce, como los músculos, los tendones o los huesos. La misión de estas bolsas evitar fricciones entre las articulaciones y ayudar en su movimiento.

Las bursas se reparten por todo el cuerpo humano. Se calcula que existen más de 150, aunque la bursitis se localiza, sobre todo, en los hombros, rodillas, caderas, pelvis, codos, dedos de los pies y talones. En definitiva, se localizan en aquellas zonas donde el movimiento articular es más repetitivo diariamente.

¿Se puede prevenir la bursitis?

Lo primero que podemos hacer para evitar la bursitis es evitar la realización de los movimientos repetitivos. Además, se pueden fortalecer los músculos que rodean la articulación o realizar calentamientos antes de empezar la actividad física.

Síntomas de la bursitis

Los síntomas varían dependiendo de la zona del cuerpo que esté afectada. Los más comunes son:

  • Dolor articular. Además, se produce sensibilidad al presionar la zona que rodea a la articulación.
  • Rigidez y dolor. Se produce al mover las articulaciones con bursitis.
  • Enrojecimiento de la zona afectada. Además de hinchazón y en algunos casos fiebre.

¿Cuáles son las principales causas?

Aunque en muchas ocasiones se desconocen los orígenes de la enfermedad, la causa principal de la bursitis es el uso repetido y excesivo de una articulación. La repetición diaria del mismo movimiento o realizar un sobreesfuerzo en las articulaciones puede provocar su aparición. De hecho, en algunas profesiones como en carpinteros, músicos o jardineros es habitual que se manifieste esta patología.

Además de la sobrecarga, la bursitis puede aparecer después de haber sufrido un traumatismo, tener una infección o como consecuencia de tener otras enfermedades, como gota o artritis reumatoide o infecciones.

Hay dos tipos de bursitis:

  • Aguda: se detecta esta enfermedad cuando la articulación afectada adquiere un color rojizo y cuando al tacto tiene una temperatura superior al resto del cuerpo. Es dolorosa y suele ser causa de una infección o gota.
  • Crónica: puede ser el resultado de haber sufrido con antelación una bursitis aguda. Otra de sus causas es que el paciente haya tenido en una de estas articulaciones lesiones en varias ocasiones. Si el motivo es éste, la bursitis se manifiesta con hinchazón y dolor y disminuye el movimiento habitual, provocando una atrofia muscular y debilidad motora. Puede durar unos días o extenderse durante semanas, y normalmente es reincidente.

¿Cuáles son los mejores tratamientos?

Es habitual que la bursitis pueda desaparecer sin tratamientos específicos. Sin embargo, lo primero que hará el médico será reducir el dolor y la inflamación. El tratamiento se podrá basar en antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el naproxeno o corticosteroides, como la prednisona.

  • En el caso de una bursitis aguda no infectada, se deberán evitar sobreesfuerzos y aplicar frío en la zona afectada para ayudar a reducir la hinchazón. Además, en estos casos el especialista podrá indicar la limitación de los movimientos.
  • El tratamiento de la bursitis crónica sin infección es similar al de la bursitis aguda. En este caso hay que recurrir a métodos de mayor intensidad como la fisioterapia intensiva o inyecciones de corticosteroides.
  • Si la bursa está infectada es necesario extraer el líquido acumulado y seguir un tratamiento con antibióticos.

Además, en nuestro blog te presentamos 10 tips para cuidar las articulaciones.

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La Andulación es una terapia no invasiva que resulta eficaz como remedio para los dolores articulares; en concreto para aliviar los dolores asociados, mejorar la movilidad y reforzar la musculatura. Esta tecnología basada en cinco principios biofísicos emplea vibraciones controladas y calor infrarrojo para tratar dolencias cervicales y lumbares, de hombro o de rodilla, entre otras.




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