Las claves de una buena alimentación en verano

25.07.2018

El verano tiene un montón de cosas buenas: los días duran más y apetece salir al aire libre a realizar diferentes actividades que el resto del año no podemos. Pero hay una cosa obvia: el calor altera nuestro cuerpo y nuestros hábitos, en especial uno, el de la alimentación en verano.

las claves de una buena alimentación en verano

¿Qué beber?

Debido a las altas temperaturas nuestro organismo suda más de lo normal y la pérdida de agua y sales minerales debe reponerse con la mayor rapidez posible. Hidratarse continuamente es obligatorio y se deben beber, como mínimo, dos litros de agua diarios. En el caso de que realicemos deporte o algún esfuerzo físico también se recomienda la ingesta de bebidas isotónicas para reponer sales minerales.

En el caso que te canses del agua y necesites más sabor, también se puede optar por mezclarla con limón o naranja. Este aderezo le dará un sabor más refrescante, además de aportar diversas vitaminas y nutrientes.

¿Qué comer?

Existen algunas pautas para poder seguir una alimentación en verano saludable y adecuada a la estación del año donde nos encontramos:

  • Escoger las frutas y verduras de temporada.
  • Aumentar en consumo de ensaladas y verduras poco cocinadas o, simplemente, salteadas.
  • Sustituir les estofados y las legumbres por ensaladas o patés vegetales.
  • Los cereales puedes sustituirse con ensaladas de pasta integral de cous cous, quinoa o bulgur.
  • ¡La sopa no está prohibida! Eso sí, siempre frías de melón o pepino, que ayudan a hidratar el organismo y a su bien refrescan.
  • Una alternativa al postre son las gelatinas, Aportan vitaminas, son sabrosas y, a su vez, nos dan la sensación de dulce sin aportar una excesiva cantidad de calorías. Otras alternativas más dulces como son los postres de chocolate o vainilla nos aportan demasiadas calorías vacías.
  • Para picar entre horas podemos elegir snacks de pepino o zanahoria con hummus, ricos y muy fáciles de preparar.

La fruta, clave para la alimentación en verano.

La fruta merece un capítulo aparte en nuestra alimentación en verano. Los meses de calor se caracterizan por tener gran variedad de ella y ser un plato muy apetecible en esta época del año.

  • Sandía

Sin duda, la fruta estrella del verano, jugosa, sabrosa y prácticamente, agua. Y es que más de un 91% de su composición lo es. Puede servir de postre o a cualquier hora, ya que nos proporciona una agradable sensación de frescor y, a su vez, de saciedad.

  • Fresa

Otra fruta que es prácticamente agua (un 91’3%). Además de hidratarnos, la fresa ayuda a nuestra piel a protegerse de los efectos negativos del sol. Una ayuda extra que siempre se agradece en estos meses de calor.

  • Melón

Se trata de una de las frutas emblemáticas del verano, habitual en las cartas de restaurantes, sola, acompañada o también en muchos cócteles refrescantes. Contiene un 90% de líquido y su dulzura combina con prácticamente todo. Famosa es su combinación con el jamón, convirtiendo a este plato en uno de los clásicos del verano.

  • Ciruela

Seguramente, sea una fruta menos consumida que las anteriores, pero su elevado contenido en potasio ayuda a regularizar nuestro organismo. Además, también contiene una elevada cantidad de agua, alrededor del 85%.

  • Plátano

Está formado por un 70% de agua y, además, nos aporta fibra para facilitar las digestiones veraniegas. Además, contiene potasio que ayuda a regular el funcionamiento correcto de nuestro organismo.

¿Qué hay que evitar?

Para evitar las digestiones pesadas vigilaremos mucho la alimentación en verano y tomaremos varias precauciones. Procuraremos no comer pizza o hamburguesas, ya que, debido a su pesadez, requieren un gran esfuerzo para ser digeridas. Esa digestión pesada provoca que nuestra temperatura corporal aumente.

También eliminaremos de nuestra dieta las bebidas diuréticas. Éstas incrementan la evacuación de líquidos y causan cierta deshidratación corporal. Por tanto, siempre escogeremos el agua, la bebida más sana y, por qué no decirlo, la más económica.

En este sentido, intentaremos dosificar la ingesta de bebidas alcohólicas ya que, no son muy refrescantes y contienen mucha cantidad de azúcar.

Por último, y a tener muy en cuenta, debemos vigilar con ciertos alimentos en países extranjeros para evitar intoxicaciones. Su ingesta puede provocar malestar general, fiebre, diarrea o vómitos y hacernos pasar unos malos días o, en el peor de los casos, obligarnos a volver a casa antes de tiempo.

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