Cómo tratar una contractura en la espalda

17.11.2017

La contractura en la espalda es bastante común dentro de la gran variedad de dolencias que podemos sufrir en esa zona. Es por lo que hoy en el blog de las personas que viven con dolor hablamos de los tratamientos que existen para aliviar el malestar que produce.

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¿Qué es una contractura en la espalda?

Esta afección consiste en la contracción involuntaria y continua del músculo afectado. Es habitual padecerla cuando levantamos más peso del que debiéramos o por un sobreesfuerzo.

Una forma eficaz de localizar una contractura muscular es mediante la repetición del movimiento que ha ocasionado la lesión. Podremos observar si éste vuelve a reproducir las molestias.

¿A quién suele afectar la contractura en la espalda?

Las contracturas son lesiones muy comunes. No solo se dan entre los deportistas, sino también entre personas sedentarias, de edad, con estrés o que adopten malas posturas.

¿Cuales son las causas de la contractura en la espalda?

Las contracturas musculares en la espalda pueden aparecer de diversas formas.

  • Demasiado esfuerzo. La más común es por exigir al músculo más trabajo del que realmente está capacitado. Esto se da cuando el esfuerzo se realiza de forma puntual pero de manera intensa o en una situación que se prolongue en el tiempo aunque el esfuerzo sea más comedido. Estas situaciones provocan un exceso de fatiga muscular y terminan contracturando el área.
  • Músculo débil. Las contracturas también pueden producirse a causa de una debilidad manifiesta de un músculo concreto. Esto quiere decir que el músculo que estamos utilizando no tiene la fuerza necesaria para realizar el trabajo requerido.
  • Vida sedentaria. La vida sedentaria que promueve la sociedad moderna durante nuestras actividades laborales diarias o en nuestro ocio, debilita la musculatura de la espalda. Es por lo que somos más proclives a sufrir contracturas. Además, también las situaciones de estrés intenso pueden generar la contracción permanente de estos músculos.

Cómo prevenir una contractura en la espalda

Quizá más importante que un tratamiento, es importante conocer las formas de evitar las contracturas.

  • Calentar los músculos al hacer deporte. La mayor parte suelen producirse al realizar deporte. Aunque los beneficios de la educación física son muchos, antes de realizar el ejercicio, es indispensable calentar un mínimo de diez minutos. Además, una vez acabada la tabla estirar correctamente los músculos.
  • Adoptar higiene postural. Asimismo tanto en casa como en el trabajo debemos procurar cambiar de posición cada diez minutos aproximadamente. Una mala postura provoca contracciones forzadas de la musculatura de forma continuada. Cuanto mayor tiempo de postura incorrecta, mayor contractura se provocará. Además de adoptar posturas correctas se debe emplear material que garantice estos principios. Por ejemplo, se puede utilizar una silla ergonómica para el despacho o un colchón de calidad para el descanso.
  • Evitar gestos o movimientos repetitivos. Si la contractura muscular se produce por la contracción sostenida en el tiempo, una repetición constante favorece la aparición de ésta. Si es inevitable repetir un gesto por motivos deportivos o laborales, es conveniente realizar pequeñas rutinas de ejercicios de estiramientos y movilidad articular (de entre cinco y diez minutos) de las zonas expuestas a la lesión.

¿Cómo puedo tratar una contractura en la espalda?

Una vez generada una lesión de este tipo, existen diversos métodos para tratarla. Debido a que se trata de dolencias de carácter leve, el tratamiento de una contractura muscular se basa en seguir unas pautas sencillas. Mediante éstas se pueden minimizar e incluso eliminar sus efectos sin necesidad de grandes planes de rehabilitación.

  • Evitar ejercicios o gestos. En primer lugar, se debe aplicar la lógica que consiste en alejarse del mecanismo lesional. Si un ejercicio o la repetición de un gesto crea una contractura, se deben evitar. El reposo, en muchas ocasiones, es el mejor método de curación.
  • Tratamientos de frío y calor. Un tratamiento en los primeros estadios de la contractura, es la aplicación de calor seco en la zona afectada, como por ejemplo el uso de almohadas eléctricas. El calor es un vasodilatador y contribuirá a la depuración sanguínea del segmento muscular, además de provocar una sensación de alivio por su efecto analgésico y relajante. Los baños de contraste son otra forma de paliar los efectos dolorosos de las contracturas. Esta técnica se basa en el uso alterno del agua fría y el agua caliente. Ello provoca reacciones sucesivas de vasoconstricción y vasodilatación. Se estimula así la circulación en la extremidad tratada. En casos como la lumbalgia, también se puede realizar una terapia de frío o calor.
  • Los masajes. El método más eficaz y natural de todos los expuestos. No existe mejor remedio ante una contractura que ponerse en manos de un profesional para erradicar la dolencia.
  • Antiinflamatorios. El uso de la farmacología es un tratamiento químico con unos resultados óptimos para la contractura en la espalda, aunque más agresivo que los anteriores. Cualquier antiinflamatorio, ya sea de ingesta oral o de aplicación cutánea, ayudará a la recuperación de la zona dañada.

 

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