Diferencias entre el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia

19.07.2018

Estas dos enfermedades, el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia, acostumbran a confundirse porque presentan síntomas parecidos. A pesar de ello, siempre asociamos la fibromialgia con el dolor y el síndrome de fatiga crónica con el cansancio. Veamos en qué se parecen y, sobretodo, en qué se diferencian.

Diferencias entre el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia

¿Qué es la fibromialgia?

Su nombre procede el latín “fibra”, por tejido conjuntivo, del griego “mio”, que siginifica músculo y “algia”, dolor.

Se clasifica como una afección de carácter reumático aunque no exista inflamación articular. Este síndrome presenta trastornos músculo-esqueléticos con dolor persistente, rigidez en músculos, tendones que derivan en trastornos emocionales como ansiedad, depresión, irritabilidad y estrés.

Algunos rasgos que distinguen la fibromialgia son:

  • El ejercicio aeróbico es aconsejable y sienta bien: nadar, caminar, yoga…
  • No hay dolor articular.
  • Hay una sensación de cansancio generalizado, pero no intenso.
  • Su aparición es paulatina y de síntomas muy claros y estables.

¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?

Se clasifica como enfermedad neurológica, y se caracteriza por una fatiga física y mental muy intensa y debilitante con efectos demoledores en la vida personal.

Se diferencia de la fibromialgia en que:

  • El ejercicio aeróbico puede empeorarla. Solo los estiramientos graduales y de muy baja intensidad pueden evitar el anquilosamiento corporal.
  • Hay dolor articular.
  • Hay síntomas de amígdalas edematosas o hiperplásicas, o de adenopatías o inflamación de ganglios linfáticos.
  • La fatiga impide realizar o mantener actividades, aun poniéndole ganas.
  • Puede haber fiebre a menudo, y también sensación de gripe constante.
  • Su aparición es brusca y fluctuante.
  • Se agarrotan mucho las piernas.
  • Hay deterioro cognitivo: de la comprensión, memoria, concentración…
  • Puede haber hipersensibilidad, incluso con alteraciones inmunitarias, a fármacos, alimentos, ruidos, luz…

¿En qué se parecen el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia?

Ambas patologías comparten síntomas comunes. Estos son dolores de cabeza, dificultades a la hora de conciliar el sueño, depresión y problemas asociados a la memoria. Otro punto en común es que no existen pruebas médicas concluyentes para el diagnóstico definitivo de estas enfermedades.

¿En qué se diferencian el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia?

Por un lado existe una gran diferencia en su origen ya que la fibromialgia tiene carácter reumático, a diferencia del síndrome de fatiga crónica. Además, la fibromialgia presenta un dolor músculo-esquelético generalizado y el síndrome de fatiga crónica ocasiona un cansancio contínuo a nivel físico y mental.

A nivel de edad, la diferencia también es clara entre el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia. Y es que en la primera, los síntomas suelen aparecen entre los 29 y los 35 años, mientras que la fibromialgia se manifiesta entre los 45 y los 55 años.

Generalmente, las personas enfermas de síndrome de fatiga crónica suelen sufrir fiebre y dolor de garganta, síntoma que no es habitual en el caso de la fibromialgia. Además, la SFC provoca un agotamiento profundo a la hora de hablar, mientras que la fibromialgia provoca rigidez osteo-muscular la mayor parte del tiempo.

¿Cómo tratarlas?

No existe ningún tratamiento totalmente eficaz al 100% ya que estas enfermedades no tienen una cura concreta y total. Entre los tratamientos más habituales para el síndrome de fatiga crónica y fibromialgia encontramos los siguientes:

  • Medicamentos: cierta medicación de carácter anti-depresivo sirven para mejorar la calidad del sueño, ya que las personas que sufren estas enfermedades puedes descansar por la noche, y, generalmente mejora su su estado de ánimo. Por otro lado, los ansiolíticos controlan y reducen la ansiedad y los analgésicos el dolor.
  • Realizar ejercicio físico moderado: la actividad física como caminar, nadar, pasear o realizar algún tipo de gimnasia suave mejora el estado físico y anímico en general. Se liberan endorfinas y otro tipo de hormonas que ayudan a mejorar el estado de ánimo de la persona.
  • Terapia cognitivo-conductual: gracias a la ayuda de un especialista, el paciente puede aprender a gestionar el cansancio y la fatiga, y de ese modo, tener una visión más optimista en su día a día.

Pero lo más importante es atender a nuestro propio cuerpo y acudir al especialista pertinente si notamos alguno de los síntomas de los descritos en nuestro cuerpo. Una actuación rápida y preventiva nos ayudará a sentir menos dolor y a mantener una calidad de vida deseada.


New Call-to-action

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *