Fatiga muscular: ¿Qué podemos hacer?

30.10.2016

¿Sientes fatiga muscular o, simplemente, sientes algo más de cansancio de lo habitual? La fatiga muscular o astenia es un problema que sufren cientos de personas a diario, mujeres y hombres que, por diferentes razones, notan cómo sus músculos no responden como deberían y “se niegan” a realizar su función correctamente.

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La fatiga muscular o astenia es uno de los temas de consulta más frecuentes de nuestros seguidores en Facebook, Twitter y Google Plus así que hemos decidido redactar este artículo donde explicamos con detalle qué es la fatiga muscular, cuáles son sus causas y sus síntomas y, lo más importante, qué podemos hacer si sufrimos esa fatiga muscular que no nos deja hacer nuestra vida diaria con normalidad.

Fatiga muscular: ¿qué es?

Según el entorno web astenia.org, la fatiga muscular o astenia se produce bien cuando nuestros músculos no son capaces de ejercer la fuerza que normalmente tienen, bien cuando tenemos que hacer más esfuerzo del normal para ejecutar una tarea.

Desde fuera la definición puede resultar un poco oscura, pero si has sentido o sientes fatiga muscular, seguro que comprendes perfectamente su significado: una extraña sensación de debilidad, de “temblequeo” en nuestros músculos de brazos, piernas, espalda… ante tareas que antes hacíamos sin pensar: caminar x kilómetros, jugar un partido de baloncesto, cargar con las bolsas de la compra, hacer la tabla de ejercicios del gimnasio, etc.

Fatiga muscular: ¿por qué se produce?

La fatiga muscular se puede producir por muchas y variadas causas, por ejemplo:

  • Edad.
  • Falta de ejercicio físico y exceso de vida sedentaria.
  • Obesidad y sobrepeso.
  • Ansiedad y depresión.
  • Estrés.
  • Presencia de enfermedades crónicas como la fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica, la artritis reumatoide, etc.
  • Presencia de procesos infecciosos: mononucleosis, hepatitis vírica, etc.

Fatiga muscular: ¿cuáles son sus síntomas?

Pero la fatiga muscular no se limita a sentir una cierta debilidad en nuestros músculos, ¡ojalá! A esta sensación se le unen otros tres síntomas que las personas diagnosticadas con fibromialgia o con el síndrome de fatiga crónica conocerán muy bien: el dolor en diferentes partes del cuerpo, el malestar generalizado y una sensación de tristeza y apatía que, cuando se mantiene en el tiempo, puede desembocar en un cuadro grave de ansiedad, depresión, etc.

Otros síntomas presentes en algunos casos de fatiga muscular o astenia serían los siguientes:

  • Fatiga mental que se traduce en una pérdida de la memoria a corto y medio plazo, una disminución de nuestra atención, una cierta lentitud a la hora de tomar decisiones, etc.
  • Alteración de la personalidad. Cambios de humor en función del nivel de fatiga muscular que sentimos en cada momento del día.
  • Alteración del ciclo normal del sueño. Episodios de sueño diurno demasiado profundo, dificultad para dormir toda la noche, dificultad para conciliar el sueño, etc.
  • Espasmos musculares y calambres. 

Fatiga muscular: ¿qué podemos hacer?

Como en muchas otras afecciones que implican una pérdida de calidad de vida, el principal objetivo del tratamiento o tratamientos para la fatiga muscular debe ser minimizar y aliviar el dolor, el cansancio, la debilidad, el malestar general, la fatiga mental y el resto de síntomas de la fatiga muscular.

Los tratamientos para combatir los efectos de la fatiga muscular son muy variados y dependen, sobre todo, de la causa de esa fatiga muscular. Una vez obtenido el diagnóstico, el tratamiento combinado de la fatiga muscular irá dirigido a aumentar la fuerza de la musculatura, aliviar el dolor y fortalecer el estado de salud general de la persona que sufre la afección.

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