¿Flebitis o quiste de Baker complicado?

07.12.2016

¿Aumento de volumen en una pantorrilla? ¿Hinchazón y dolor en la pierna? Podrías estar sufriendo un quiste de Baker complicado. El quiste se produce por acumulación de líquido en la parte posterior de la rodilla y se califica de complicado cuando su superficie se ha visto diseccionada y el líquido sinovial que contiene fluye en dirección hacia el tobillo. En su recorrido entre los músculos de la pantorrilla puede dar la impresión de tratarse de un problema relacionado con:

  • Una contusión indolora en la parte inferior interna del tobillo (por los moratones que aparecen alrededor de esta zona).
  • Flebitis o tromboflebitis (por la rapidez con que se produce la inflamación).

Origen y tratamiento del quiste de Baker complicado

El quiste de Baker no es el tipo de quiste más común y, pese a denominarse “quiste” su estructura no es la de una bolsa de líquido o de pus independiente que puede retirarse con facilidad. Aunque sí que se trata de una especie de receptáculo, la bolsa serosa común de los músculos de la pierna que se comunica con la rodilla y su cavidad articular, que cumple una función. En concreto, el líquido sinovial que hay en su interior es el lubricante de la rodilla sin el cual se produciría un excesivo rozamiento con cada movimiento. Su presencia previene la fricción en áreas donde sobre los huesos se producen continuos roces con tendones, piel, ligamentos y músculos.

El origen del quiste de Baker complicado puede producirse debido a:

  • Someter la bolsa serosa a excesivo estrés por el uso.
  • Lesiones.
  • Infecciones.
  • Gota.
  • Artritis.

Quienes sufren de un quiste de Baker complicado notan que su movilidad se ve limitada y perciben un dolor acusado que les alerta de que algo no va bien. Uno de los síntomas que notan es el aumento en el tamaño de la extremidad afectada: hinchazón de la pantorrilla derecha o izquierda, de la rodilla al tobillo. Hay que tener en cuenta que el tamaño y la severidad del quiste determinará la sintomatología, siendo distinta de paciente a paciente.

Al acudir al médico, tras un examen se podrá diagnosticar la condición y comenzar el tratamiento. Éste consistirá en:

  • Calor local, reposo, inmovilización y elevación del miembro afectado. Posibilidad de receta de fármacos de tipo antiinflamatorio.
  • Drenaje en casos en que se haya producido una infección. Administración de antibióticos.
  • Solución del problema de origen que dio lugar a la aparición del quiste de Baker.
  • Prescripción de terapia física, una vez completada la curación, para restaurar la función de la articulación.
  • Recomendación de ejercitar moderadamente la zona para fortalecer los músculos debilitados.

Es importante tener en cuenta que, pese a que se hayan completado con éxito las fases de curación y recuperación, nada puede garantizar que el quiste de Baker complicado no vuelva a producirse de nuevo. Lo importante es poner tratamiento al detectar los primeros síntomas, para evitar el dolor y las molestias y, sobre todo, para prevenir consecuencias más graves que podrían derivarse de infecciones o de complicaciones quirúrgicas asociadas.

 

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