Frío o calor, cuando aplicarlos para aliviar el dolor

06.06.2018

Cuando aparece el dolor, habitualmente nos asalta la misma duda, ¿qué es mejor aplicar, frío o calor? Existen diversidad de opiniones sobre qué hacer y por eso, hoy, en nuestro Blog de las personas que viven con dolor, queremos hablaros de ello con detenimiento.


frio o calor cuando aplicarlos para aliviar el dolor

¿Mejor frío?

Antes de saber si es mejor aplicar frío o calor, tenemos que saber que el dolor puede venir provocado por diversos factores: contusión, fatiga, lesión, desgaste, sobrecarga…Y cuando éste llega nos acostumbra a asaltar la misma duda, ¿qué me aplico, frío o calor?

A rasgos generales, se puede afirmar que el frío inhibe el dolor, aumenta la relajación y disminuye el flujo sanguíneo. Por su parte, el calor aumenta el flujo sanguíneo, la curación y también la relajación.

Se recomienda la aplicación del frío o crioterapia en situaciones en que la lesión acaba de producirse o durante la fase de inflamación, es decir los tres primeros días después de la lesión. El frío debe aplicarse en las siguientes situaciones:

  • Sobrecargas
  • Rotura de fibras
  • Golpes
  • Esguinces
  • Luxaciones
  • Fracturas
  • Tendinitis

También existen casos en los que no debemos aplicar frío. Por ejemplo, tres días después de una inflamación aguda ya que retrasaríamos el tiempo y calidad de la recuperación celular. Hay que evitar también la crioterapia antes de realizar ejercicio ya que en cierto modo, estaríamos anestesiando el músculo y podríamos lesionar la zona de manera prematura. El motivo es que el músculo se vuelve más tenso, débil y pierde fuerza. Se desaconseja su uso en personas hipersensibles y alérgicas al frío ya que sería peor el remedio que la enfermedad.

Por último, hay que tener en cuenta que no se debe aplicar el hielo directamente sobre la piel y utilizar siempre una tela o toalla. Tampoco hay que superar los 40 minutos de aplicación ya que podríamos crear parálisis, quemaduras o falta de sensibilidad.

¿O calor?

Aplicaremos calor o termoterapia cuando la fase inflamatoria haya remitido, es decir, tres días después de la lesión. Su tiempo de aplicación no excederá de los 20 minutos.

Cuando aplicamos calor, se produce un aumento de sangre en la zona, además de una disminución de la presión arterial, alivio de la fatiga y efecto sedante a causa de la relajación muscular.

A diferencia del frío, existen diferentes métodos de aplicación del calor. Desde las mantas eléctricas a los sacos de semillas sin olvidar a los infrarrojos, sin duda, uno de los métodos más eficaces. Así lo demuestran numerosos estudios médicos y universitarios: Aquí sólo mostramos algunos de ellos:

Infrarrojos y dolor lumbar crónico: 40 pacientes con dolor lumbar crónico fueron sometidos a terapia por infrarrojos y se observó una reducción del dolor sin ningún efecto secundario. (Gale, Rothbart, and Li 2006).
(Rothbart Pain Management Clinic, North York, Ontario, USA, 2006)
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16960636

Infrarrojos y dolor crónico: Este estudio con pacientes con periartritis de hombro, síndrome de dolor miofascial y epicondilitis lateral redujeron la intensidad de su dolor al ser tratados con calor por infrarrojos. (Huang et al. 2012).
(Department of Anesthesiology, The Third Xiangya Hospital of Central South University, Changsha, China, 2012)
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22593697

Infrarrojos e inflamaciones: La terapia por infrarrojos se considera válida para disminuir las inflamaciones y mejorar la microcirculación en pacientes afectados de linfedema. (Li et al. 2017).
(Department of Plastic and Reconstructive Surgery, Shanghai Ninth People’s Hospital, Shanghai, China, 2017)
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28127644

Aplicaciones

El calor puede aplicarse en los siguientes casos, siempre en el lapso de los tres primeros días:

  • Contracturas
  • Lesiones por esfuerzo
  • Mala postura
  • Rigidez
  • Antes de empezar un entrenamiento para aumentar flexibilidad y dar tono muscular.

Pero en ocasiones no es recomendable aplicar calor.

  • Cuando exista inflamación y la zona esté caliente, enrojecida e hinchada.
  • Los tres primeros días tras golpe, esguince o fractura.
  • En casos de hipersensibilidad o anestesia.
  • Cuando se un proceso infeccioso o una cardiopatía o alteración de la tensión arterial.

También debemos ser cuidadosos al aplicarnos calor ya que podríamos quemarnos la piel sin darnos cuenta.

Ahora que ya sabemos cómo aplicar frío o calor, destacaremos que uno de los principios de la tecnología de andulación es el calor por infrarrojos, que, sumado a las vibraciones mecánicas (Whole-Body Vibration) alivian el dolor crónico y agudo y mejoran la calidad de vida de quienes sufren patologías de naturaleza musculoesquelética.

Guia contracturas y dolor muscular

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