Hernia inguinal

23.03.2017

Este es un tipo de hernia que, si no se diagnostica y trata a tiempo, puede darnos un buen susto. Hoy en el blog de las personas que viven con dolor nos ocupamos de la hernia inguinal, de sus síntomas y soluciones.

Hernia inguinal

Hernia inguinal, ¿qué es?

Esta hernia quizá no es tan dolorosa, pero que igualmente necesita un diagnóstico médico y un tratamiento eficaz.

La hernia inguinal es más común y extendida de lo que nos pueda parecer. Es una afección caracterizada porque una parte de las vísceras abdominales sale de “su sitio”, es decir: abandona la cavidad abdominal.

Hernia inguinal, ¿qué la causa?

Se puede decir que no existe una única causa para que aparezcan este tipo de hernias. Se pueden producir por hacer un sobreesfuerzo muscular en un momento determinado, por sufrir un golpe en la zona del bajo vientre, por hacer excesivos esfuerzos en el cuarto de baño al intentar evacuar, etc.

La causa principal de la hernia inguinal es una debilidad de las paredes que sujetan las vísceras en su sitio. Esa debilidad tiene, a su vez, diferentes causas como, por ejemplo:

  • Defectos congénitos.
  • Aumento brusco de la presión existente dentro de la cavidad abdominal. Este aumento de presión puede producirse cuando hacemos un esfuerzo físico extra, al levantar un peso excesivo, por toser o estornudar frecuentemente. Asimismo cuando estamos estreñidos y tenemos que hacer mucha fuerza para evacuar, etc.  

Hernia inguinal: síntomas

En la mayoría de los casos es relativamente sencillo detectar la presencia de una hernia inguinal ya que se apreciará un bulto más o menos grande en la zona del bajo vientre, en el escroto o, más frecuentemente, en uno de los lados de la ingle. Ese bulto parecerá más grande cuando estamos de pie y se diluirá en apariencia cuando nos tumbamos boca arriba.

Como rasgo común, en la mayoría de los casos las personas que sufren este tipo de hernia no notan dolor.

Normalmente este tipo de hernias se pueden controlar fácilmente e, incluso, conseguir que las vísceras vuelvan a su sitio de forma manual. En caso contrario si no se trata a tiempo, la hernia inguinal puede complicarse y derivar en patologías como, por ejemplo la hernia incarcerada o la hernia estrangulada.

Hernia inguinal, ¿qué tratamientos existen?

Hoy por hoy, el único tratamiento posible es someterse a una hernioplastia inguinal, la técnica quirúrgica más efectiva actualmente. 

La hernia inguinal tendrá diferentes tratamientos en función de la gravedad de la hernia en sí. Será el especialista que se ocupe del problema el que decidirá cuál es el más adecuado.

Hernia inguinal, ¿se puede prevenir?

De todas formas también podemos aplicar ciertas medidas preventivas sensatas y razonables.  Vigilar nuestra alimentación, proteger nuestro abdomen a la hora de practicar deportes de contacto o reforzar nuestro estado de salud general.

La prevención está muy relacionada con los hábitos saludables, por ejemplo:

  • Evitar el sobrepeso y la obesidad. Dos de los grandes enemigos de los trastornos musculoesqueléticos también lo son de este tipo de hernia. Evitar el exceso de kilos que presione nuestra cavidad abdominal minimizará las posibilidades de que aparezcan cavidades que permitan que las vísceras salgan de su sitio.
  • Mantener una dieta rica en fibra. La fibra ayudará a nuestro sistema digestivo a procesar los alimentos y evitar ese estreñimiento que, como hemos visto, es una de las causas principales de la hernia inguinal.
  • Hacer ejercicio físico moderado y controlado. El ejercicio físico no sólo evitará ese sobrepeso, también ayudará a mantener el tono muscular de la zona abdominal. Se refuerzan así las paredes y evitando que se produzca una hernia inguinal.



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