Lumbociática, ¿la conoces?

20.04.2017

Algunos de los dolores que padecemos en la espalda están provocados por malas posturas, esfuerzos inadecuados o diferentes trabajos. Hoy en el blog de las personas que viven con dolor te hablamos de uno de ellos, la lumbociática.

Lumbociática, ¿la conoces?

Lumbociática: ¿qué es?

La lumbociática es una sensación de dolor que se da en la región lumbosacra, la glútea y la cara posterior externa de las extremidades inferiores. Este dolor se produce por la irritación del nervio ciático.

Concretamente cuando hablamos de lumbociática nos referimos al dolor que se origina en la compresión del nervio en las vértebras L4 y L5. Este nervio es uno de los más importantes ya que es tanto el más largo como el que tiene un mayor diámetro. Da comienzo en los distintos niveles de la columna vertebral y finalmente se une en un solo tronco nervioso. Baja por la columna, pasando por la rodilla hasta alcanzar finalmente los dedos de los pies. Su gran tamaño y las distintas partes del cuerpo por las que pasa provoca que las lesiones que afectan a este nervio sean muchas.

Lumbociática, ¿cuáles son las causas?

A la hora de hablar del origen de la lumbociática no podemos referirnos a una única causa, sino a varias. Las más habituales suelen ser las motivadas por una compresión de una raíz nerviosa en el interior del canal raquídeo.

Estos son los distintos grados de lesión en el disco:

  • La fisura y deshidratación discal.
  • Una protrusión discal.
  • Una hernia discal.

Síntomas de la lumbociática

El principal síntoma de la persona que padece de lumbociática es que refiere un dolor que afecta a uno de los lados del cuerpo. Este dolor comienza en la parte baja de la espalda y se va extendiendo hacia los glúteos y por la parte de atrás de la pierna llega en muchos casos al pie.

Se puede percibir dolor, pero también una especie de descargas eléctricas o incluso calor local al descender hacia el pie.

Dependiendo del origen que tenga la parte del nervio afectado, el dolor puede tener diferentes recorridos, aunque todos en la misma zona. Por ejemplo si su origen es en la vértebra L5 el dolor se iniciará en la nalga, después bajará por la parte trasera del muslo, pasará por el lateral, llega a la rodilla y finalmente puede descender hasta los dedos de los pies.

Es habitual que el primer síntoma que se padezca sea un dolor brusco en una de las piernas, en casos muy extraños podría darse en ambas. Es un dolor fuerte que afecta a nalgas, piernas y pies.

En muchas ocasiones se siente también hormigueo y se puede adormecer la zona, incluso puede acompañarse de una pérdida de sensibilidad. En algunos casos también se producirá una pérdida tanto de reflejos como de fuerza en los miembros inferiores.

Es importante señalar que la lumbociática es una de las tres principales causas de ingresos hospitalarios junto con el ictus cerebral y los problemas digestivos. 

Diagnóstico de la lumbociática

El diagnóstico clínico de la lumbociática se basa en estos tres puntos:

  • Anamnesis, que consiste en la recopilación de toda la información del paciente mediante preguntas concretas.
  • Examen físico, en diferentes posturas.
  • Examen radiológico. 

Además se puede practicar una radiografía de la columna vertebral, un escáner o una resonancia magnética nuclear. Se emplean para mostrar el nivel de la lesión nerviosa y para además poder diagnosticar la causa. En concreto:

  • La radiografía ayuda a descartar otras patologías.
  • El TAC y la resonancia magnética nuclear ayuda a comprobar las patologías discales.
  • La electromiografía facilita conocer el nivel y el grado de afectación del nervio ciático.

Tratamiento de la lumbociática

En la medida de las posibilidades hay que apostar por un tratamiento conservador lo que implica que en primera instancia el paciente no tiene que pasar por quirófano. La enfermedad tiene distintas fases por lo que la actuación en cada una de ellas será diferente.

Fase aguda:

  • Reposo relativo. Se recomienda guardar reposo, pero no cama. Quiere decir que podemos hacer una vida tranquila en la que no realicemos tareas que requieran un gran esfuerzo físico.
  • Se complementará el descanso con medicamentos como los analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares.

Fase crónica:

  • Es apropiado que se realicen ejercicios que fortalezcan la musculatura de la zona lumbar.


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