Mielopatía cervical: causas, síntomas y tratamientos

09.08.2017

Algunas afecciones nos causan debilidad u hormigueo en el cuerpo y extremidades. Es por lo que hoy en el blog de las personas que viven con dolor te hablamos de una de ellas, la mielopatía cervical.

Mielopatía cervical: causas, síntomas y tratamientos

La mielopatía cervical es una enfermedad que afecta al conducto que contiene y protege la médula espinal a la altura del cuello y la parte alta de la espalda. Se trata de una compresión de la médula espinal que se sitúa en la zona del cuello.

Este conducto protector de la médula espinal, cuando se estrecha, es posible que los nervios que transmiten información y órdenes al resto del cuerpo no reciban su aporte de sangre necesario. Esto es lo que hace que el funcionamiento no sea normal.

 

Se trata de una enfermedad que es más común que afecte antes a los hombres que a las mujeres.

Causas de la mielopatía cervical

Una causa bastante común de la mielopatía es haber padecido o padecer artrosis cervical así como también una hernia discal en la zona cervical. En la primera, la artrosis cervical, los huesos de la zona pueden crecer en exceso y junto a la deformación de los discos intervertebrales puede causar el estrechamiento del canal vertebral.

Por su parte, cuando son muy grandes, las hernias discales cervicales pueden llegar a causar una compresión de la médula espinal. Puedes conocer más sobre esta afección en nuestro artículo, “Hernia discal, causas, síntomas y tratamientos“.

Finalmente, otra causa comprobada de la mielopatía cervical es la herencia genética.

¿Cuáles son los síntomas de la mielopatía cervical?

La mielopatía cervical se caracteriza por producir una sensación de debilidad u hormigueo en los brazos o las manos. Además, esta debilidad u hormigueo puede afectar a otras partes del cuerpo. A continuación te proporcionamos una lista con los síntomas más frecuentes:

  • Dificultad para realizar movimientos. Un síntoma habitual de la mielopatía es que las personas que la padecen tienen una cierta dificultad para realizar movimientos precisos. Esto se traduce en torpeza con las manos. Un ejemplo de dificultad se puede observar a la hora de abrochar los botones de la camisa.
  • Debilidad muscular. La debilidad muscular, sobre todo en los brazos también es un síntoma común de la mielopatía cervical, además de sentir una dificultad relativa para mover y flexionar el cuello. Al estar afectada la zona cervical, el paciente también puede sentir mareos. En ocasiones puntuales pueden llegar a padecerse espasmos musculares en la zona.
  • Dificultad para caminar. Este síntoma es menos común que la dificultad para utilizar las manos de forma correcta.
  • Pérdida control esfínteres. Es frecuente la pérdida del control de los esfínteres urinario y anal, provocando incontinencia. Este último síntoma suele darse cuando la mielopatía cervical está ya muy avanzada. Es por lo que se notan sus efectos en otras partes de la columna además de en la zona cervical.

¿Cómo se diagnostica la mielopatía cervical?

Para que el médico pueda diagnosticar correctamente la mielopatía cervical, la primera condición necesaria es que el paciente acuda a la consulta. Por ello, en primer lugar hay que ser conscientes de que un dolor de cuello puede esconder un problema de mayor importancia.

Una vez se haya acudido al médico, éste hará un examen físico para comprobar si realmente se trata de mielopatía cervical, comprobando los reflejos y sensibilidad a determinados estímulos.

También se puede necesitar de una resonancia magnética para comprobar si la médula espinal se encuentra realmente comprimida a la altura del cuello. De igual forma, mediante la resonancia magnética se descartarán otras posibles enfermedades o incluso la presencia de tumores.

¿Cuáles son los principales tratamientos?

Cuando la mielopatía cervical está en una fase inicial puede necesitar de un tratamiento de rehabilitación de la zona. Así como pueden ser necesarios cambios en los hábitos diarios para frenar el desarrollo de la artrosis y detener así la mielopatía cervical.

El objetivo principal de los tratamientos conservadores de la mielopatía cervical es reducir el dolor que ésta esté provocando así como que poco a poco vaya recuperando las funciones corporales perdidas.

Cuando la mielopatía ya está avanzada y los síntomas son molestos, se suele recurrir a la cirugía. Se intenta conseguir mediante ésta la descompresión de la médula espinal y su vuelta al funcionamiento normal por tanto.

La cirugía solo ha de tenerse en cuenta como tratamiento cuando los médicos hayan diagnosticado correctamente la mielopatía cervical.

Es muy importante que una vez se sientan los primeros síntomas se acuda a un médico inmediatamente. El profesional de medicina diagnosticará correctamente la enfermedad y nos propondrá un tratamiento adecuado.

Cómo tratar la mielopatía cervical

Los casos leves de mielopatía cervical pueden tratarse mediante aparatos ortopédicos. Éstos se colocan en el cuello y mediante tratamientos de fisioterapia.

En casos más graves, la intervención quirúrgica liberará de presión a dicha zona de la médula espinal. Se alivia así el dolor y la rigidez de la zona.

Generalmente, el objetivo de la cirugía en estos casos es detener el avance de la enfermedad y sus daños medulares. En algunos casos, mediante la cirugía, se observa una mejora importante en la calidad de vida del paciente.

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La tecnología de la Andulación está indicada para conseguir aliviar el dolor cervical ya que suma calor infrarrojo con vibraciones controladas.

Además de la fisioterapia, la tecnología de Andulación®, es una buena aliada para el tratamiento de la mielopatía cervical. Esta tecnología se ha mostrado como un eficaz complemento para el tratamiento de dolencias músculo-esqueléticas y patologías crónicas.

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