Polipnea en adultos y niños, ¿qué es y de qué puede ser síntoma?

31.10.2016

La polipnea es el aumento de la frecuencia y de la profundidad respiratorias. Se puede considerar como un signo clínico más que como una patología. Por esta razón, hay que observar si aparece acompañada de otros síntomas o deficiencias respiratorias como taquicardia o elevación de la presión arterial.

Polipnea dificultad respirar

La respiración es una de las muchas actividades que lleva a cabo el organismo de una forma automática. Inhalas y exhalas entre 12 y 20 veces por minuto. Si echas la cuenta, cada día puedes llegar a respirar unas 28.800 veces ¡de forma básicamente no consciente!

Los cambios en el ritmo respiratorio se suelen percibir con facilidad y casi siempre están asociados a un esfuerzo o a una sensación fuerte. Cuando practicas deporte la respiración se hace más rápida; si te fatigas en exceso, te parece que te falta el aire y que no puedes llenar los pulmones. También te sucederá algo parecido cuando sientas miedo o te lleves un susto.

En algunas ocasiones, los cambios en la profundidad y la frecuencia respiratoria se deben a alguna afección o patología.

Polipnea: ¿qué es?

Para entender lo que es la polipnea, te voy a aclarar un par de conceptos relacionados con la respiración.

Por una parte, está la frecuencia respiratoria, el número de respiraciones que haces en un lapso de tiempo específico. Se mide en respiraciones por minuto. La frecuencia es mayor durante los primeros años de vida y la infancia. En un adulto, puede ir desde 12 hasta 20, en reposo. En una persona de edad avanzada, no suele superar las 16.

Por otra, se habla de profundidad de la respiración. Simplemente, se consideran dos tipos: superficial y profunda.

Acompañando a la polipnea, es bastante común que encuentres otros dos términos que, como esta, son de origen griego. La taquipnea o aumento de la frecuencia respiratoria por encima de 20 repiraciones por minuto (en adultos). Y la batipnea, que es el aumento de la profundidad de la respiración.

De qué es síntoma la polipnea

Como te decía, la polipnea es un signo clínico que avisa de que algo no funciona correctamente en el sistema respiratorio. Hay que analizar otros síntomas para poder realizar un diagnóstico.

La conocida como respiración de Kussmaul es un caso extremo de polipnea. Se da en personas que padecen cetoacidosis diabética, enfermedad provocada por la falta de insulina. La respiración es rápida, profunda y laboriosa.

La polipnea también puede presentarse como síntoma de una insuficiencia respiratoria. Este sería el caso si se observa también taquicardia, cianosis (cuando la piel toma un tono azulado), elevación de la presión arterial y sudores. La atención médica y el tratamiento es urgente.

Respiración y trastornos psicológicos

Las personas que sufren procesos de dolor crónico, como es el caso de la fibromialgia, padecen en algunos casos trastornos psicológicos que pueden estar acompañadas de manifestaciones de angustia y ansiedad que incluyan episodios de polipnea, taquicardia, etc.

Polipnea en niños

La frecuencia respiratoria de los niños depende de la edad, del peso y de otras características físicas. En general, si el infante tiene entre dos meses y un año, lo normal es que llegue hasta 50 respiraciones por minuto. Entre uno y cuatro años baja a 40 respiraciones por minuto y, de ahí hasta los diez años, vuelve a descender hasta 30.

La polipnea puede ser ocasional. Normalmente, en estos casos, no implica ninguna patología grave aunque hay que estar atento a cualquier cambio, a otros síntomas y a la evolución.

Cuando la polipnea es recurrente o persiste, es signo de alguna patología que no tiene por qué ser pulmonar. Entre otras, podría ser un síntoma de asma, de bronquiolitis, de un quiste pulmonar o de trastornos metabólicos. El pediatra debe analizar el resto de síntomas para ver de que enfermedad se trata.

Polipnea en recién nacidos

Los bebés menores de 2 meses pueden llegar a tener una frecuencia respiratoria de hasta 60 respiraciones por minuto, es decir, entre tres y cuatro veces la de un adulto en reposo.

En recién nacidos, la polipnea se presenta con bastante frecuencia ya que puede ser síntoma de un variado número de patologías que pueden ir desde una afección respiratoria hasta problemas cardíacos, metabólicos o musculares.

En los bebés prematuros puede aparecer la enfermedad de la membrana hialina, relacionada con el insuficiente desarrollo de los pulmones.

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