Refrescos y salud: menos es más

09.09.2016

Hace unos cuantos años, era raro que en las casas hubiera refrescos de cola, naranja o limón para tomar solos o acompañados de bebidas alcohólicas. Hoy en día, los hábitos alimenticios y de consumo de las familias ha cambiado muchísimo y lo que antes era una bebida especial para celebrar cumpleaños se ha convertido en una bebida tan habitual como el agua o la leche. De hecho, según la OCU – Organización de Consumidores- el 65% de los refrescos se consume en el seno del hogar, un porcentaje que no deja de crecer.
¿Consumir refrescos a diario es perjudicial para nuestra salud? ¿Por qué? Hoy analizamos este interesante tema desde el punto de vista central de nuestro blog: el de mantener un estilo de vida saludable, pleno y vital.

 Refrescos y salud


Qué contiene un refresco

Aparentemente, un refresco de cola, naranja o limón es tan inofensivo como un simple vaso de agua o un zumo de frutas, pero no es así. Azúcar y agua son los ingredientes básicos de los refrescos, pero además en muchas de las marcas que todos conocemos encontramos ingredientes tan variados como el anhídrido carbónico, los edulcorantes, la cafeína, el caramelo, el ácido fosfórico, los aromas más o menos naturales y, por supuesto, los famosos conservantes, colorantes y demás “antes”. ¿Son necesarios todos estos ingredientes para mantener una alimentación sana y equilibrada? Algunos de ellos sí; por ejemplo hay refrescos que contienen vitaminas o minerales, pero ni la más saludable de estas bebidas refrescantes puede equiparar su valor nutricional con el de un vaso de zumo de fruta recién exprimida.

Efectos de los refrescos en nuestra salud

Como cualquier otro tipo de alimento o bebida procesada que cumple con la reglamentación vigente, el consumo de los refrescos no es peligroso para la salud siempre y cuando no nos excedamos. Pero tomar a diario refrescos que contienen azúcar, cafeína y los demás ingredientes que contienen este tipo de bebidas no es ni sano ni recomendable, tanto para niños como para mayores. Entre otros efectos negativos para la salud, consumir un exceso de refrescos puede suponer un riesgo para:

– Los dientes. El exceso de azúcar y colorantes de ciertas bebidas refrescantes puede provocar caries y alterar el color del esmalte de nuestra dentadura.

– El sistema digestivo. El gas de las bebidas carbonatadas altera la digestión y produce hinchazón, flatulencias, etc.

– El control de peso. Como sabes, el consumo excesivo de azúcar aumenta el riesgo de sufrir esa enfermedad que la OMS ya ha etiquetado como pandemia mundial: la obesidad.

Además, si padeces alguna de las enfermedades que protagonizan muchos de los artículos de nuestro blog, recuerda que la obesidad es la peor aliada de las personas que sufren fibromialgia, artritis, ciática, espondilitis anquilosante, etc.

Pero, además, la cafeína que contienen tanto los refrescos de cola como las famosas bebidas isotónicas que se han puesto de moda como sustitutos del té y del café pueden alterar significativamente nuestro ciclo de sueño y producir efectos secundarios que se traducen en un aumento de la fatiga, una reducción de nuestras defensas contra virus y bacterias, un trastorno de atención y concentración, una reducción de nuestra capacidad para hacer deporte o trabajar, etc.

En resumen: la nutrición es esencial para mantener en plena forma nuestro cuerpo y nuestra mente y el consumo de refrescos no es una excepción. Así que te invitamos a descargar ahora nuestra Guía Gratuita de Nutrición, un ebook completamente gratuito que te ayudará a mejorar tu calidad de vida controlando tu alimentación diaria.

Refrescos y salud: menos es más
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