Relación entre depresión e inflamación

21.01.2020

Uno de los síntomas psicológicos que aparecen en la mayoría de personas que padecen dolor crónico es la depresión. Y es que, según varios estudios, depresión e inflamación podrían estar más relacionadas de lo que nos imaginamos. Muchos de los pacientes diagnosticados con alguna enfermedad inflamatoria manifiestan síntomas depresivos.

Te explicamos aquí cual es la relación entre depresión e inflamación.

depresión e inflamación

Depresión e inflamación

Factores como el estrés, una mala alimentación o un estilo de vida sedentario tienen un efecto inflamatorio.

En los últimos años se ha comprobado que existe una relación entre depresión e inflamación. Artritis reumatoide, esclerosis múltiple, dolor crónico o psoriasis son algunas de las enfermedades cuyos pacientes han sido diagnosticados con algún cuadro de depresión.

Esto no quiere decir que todas las personas que padecen alguna enfermedad inflamatoria sufran de depresión. Ni al contrario. No todas las personas con depresión acaban desarrollando una enfermedad inflamatoria. Pero sí que existe un vínculo biológico en común entre depresión e inflamación.

Según una investigación publicada en Psychology Today, las personas con depresión tienen niveles casi un 50% más alto de un marcador de inflamación (proteína C- reactiva) que el resto.

Altos niveles de citocinas

La inflamación no es solo muscular, sino que nuestras neuronas también se pueden inflamar.

La relación entre depresión e inflamación se explica por la presencia de unos niveles elevados de citocinas, implicadas en los procesos inflamatorios. Se trata de una proteína que se libera durante el proceso inflamatorio para activar el sistema inmunológico. Las citocinas alteran el cerebro a nivel funcional y estructural, induciendo cambios en el estado anímico y las capacidades cognitivas.

Cómo decíamos anteriormente, las personas diagnosticadas con depresión muestran mayores niveles de citocinas en el organismo.

Las situaciones estresantes hacen que nuestro organismo libere cortisol, la hormona del estrés. Ésta hace que se incrementen los niveles de citocinas en sangre. Por lo tanto, las mismas presiones sociales, el estrés del día a día o cualquier problema de tipo psicológico pueden inducir a esta respuesta inflamatoria.

Depresión en aumento

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como un “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades”.

Según la misma OMS, la depresión es una de las principales causas de discapacidad hoy en día, y se prevé que sea la primera para el 2030.

En España la depresión afecta al 10% de la población, mientras que son más de 350 millones los afectados por esta enfermedad mental en todo el mundo, una cifra en constante crecimiento. Además, suele afectar más a mujeres que a hombres.

Los factores que influyen en este aumento son: una mayor esperanza de vida, el estrés y el consumo de tóxicos y fármacos.

Algunos de los síntomas de la depresión son: desinterés por casi todas las actividades, pérdida de peso, fatiga o insomnio.

Consejos

Existen diferentes medidas preventivas para reducir la inflamación y disminuir así el riesgo de padecer depresión. Te las contamos aquí:

Aprende a controlar el estrés. El estrés está considerado como la enfermedad del siglo XXI. Éste hace que se disparen las hormonas que promueven la inflamación. Realizar ejercicios de respiración profunda, yoga o tai chi de manera regular ayudan a reducir el estrés. Otra de las terapias que está de moda hoy día es el mindfulness. Se trata de poner toda nuestra atención en el aquí y ahora, disfrutando del segundo exacto y apartando de nuestro pensamiento los problemas pasados y la preocupación por momentos futuros.

Realiza ejercicio físico. Un estilo de vida sedentario aumenta el riesgo de padecer depresión. Caminar entre 3 y 4 veces a la semana reduce este riesgo, así como muchas enfermedades asociadas al envejecimiento. Bailar también es un ejercicio muy recomendable en estos casos.

Toma omega-3 EPA y DHA. Varios estudios muestran que los bajos niveles de omega-3 EPA están relacionados con un mayor riesgo de depresión severa. El omega-3 tiene efecto antiinflamatorio y se encuentra sobre todo en el pescado.

Cuida tu alimentación. Las personas con una dieta pobre en alimentos antiinflamatorios tienen un 41% más de riesgo de padecer depresión. Debemos eliminar de nuestra dieta productos azucarados, grasas saturadas y carnes rojas, ya que son alimentos inflamatorios. Por su parte, los pescados y mariscos, verduras de hoja verde, frutos secos, frutos rojos y legumbres son alimentos antiinflamatorios.

Descanso. Llevar un hábito de sueño adecuado, intentado dormir entre 7 y 8 horas.

Para más información sobre el estrés, descárgate esta guía gratuita.

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