Rizartrosis o artrosis del pulgar, ¿qué es?

21.05.2019

En nuestro blog ya hemos hablado en numerosas ocasiones de la artrosis, pero existen diferentes tipos de artrosis. Una de ellas es la rizartrosis o artrosis del pulgar, que afecta a la articulación trapeciometacarpiana que une el dedo pulgar con la muñeca.

En el post de hoy te explicamos más sobre la rizartrosis, cuáles son sus síntomas y sus tratamientos.

rizartrosis

Rizartrosis, ¿qué es?

La rizartrosis, o artrosis del pulgar, es un tipo de artrosis que consiste en la degeneración del cartílago que recubre la articulación trapeciometacarpiana, que une el dedo pulgar con la muñeca. Esta articulación es la que permite realizar el movimiento de pinza, un gesto fundamental para gran parte de las actividades que realizamos a diario con nuestras manos.

Esta afección hace que los huesos se froten ente ellos, provocando rigidez, dolor y limitación al mover el dedo pulgar. Esto dificulta la realización del movimiento de pinza, siendo una lesión muy incapacitante para la vida diaria.

¿A quién afecta?

Según el estudio EPISER 2016 de la Sociedad Español de Reumatología, una de cada cuatro personas en España padece una enfermedad reumática. La artrosis es de las más comunes, afectando al 10% de la población.

La rizartrosis afecta a un gran número de personas en edad avanzada, predominando en mujeres frente a los hombres. Esta dolencia suele iniciarse a los 40 o 50 años. También existe una relación entre la rizartrosis y otras enfermedades como el síndrome del túnel carpiano.

Causas

La aparición de la rizartrosis o artrosis del pulgar puede deberse a diferentes factores:

Envejecimiento: el paso de los años acentúa el desgaste de las articulaciones.

Malos hábitos: el sedentarismo, el sobrepeso, fumar o no seguir una dieta equilibrada favorecen la aparición de esta patología.

Movimientos repetitivos: personas que desempeñan trabajos en los que realizan constantemente el movimiento de pinza, trabajos manuales que requieren mucha fuerza en las manos, uso abusivo del teléfono móvil.

Otras enfermedades: como artritis reumatoide o síndrome del túnel carpiano.

Factores hormonales: menopausia precoz, desequilibrios hormonales, etc.

Genética: tener ciertas enfermedades hereditarias, como malformación de las articulaciones, laxitud de los ligamentos, etc.

Lesiones anteriores: esguinces o fracturas que deterioran el cartílago.

Síntomas

¿Cómo podemos saber si padecemos rizartrosis? Estos son los síntomas que podrán darte una pista:

Dolor en la base del dedo pulgar: es el síntoma más común. Puede aparecer en una mano o en las dos y se acentúa con el movimiento, mientras que se reduce en reposo.

Pérdida de fuerza: impide realizar acciones como abrir un bote o coger un objeto pesado.

Falta de movilidad, rigidez e inflamación: la degeneración de la articulación impide que se pueda realizar el movimiento natural.

Deformidad de la zona: aspecto alargado o huesudo de la articulación de la base del pulgar.

Disminución de la capacidad de extensión del dedo pulgar.

Destrucción de otras estructuras: en el caso de rizartrosis avanzadas puede surgir la destrucción del hueso y afectaciones en ligamentos y tendones.

Si se presentan alguno de estos síntomas es recomendable acudir a un médico para que pueda realizarte un diagnóstico.

Tratamiento

La rizartrosis no tiene cura a día de hoy, por los que su tratamiento se basa en aliviar el dolor, frenar la evolución de la enfermedad y, en definitiva, mejorar la calidad de vida del paciente.

Existen diferentes tratamientos en función de la fase en la que se encuentre la rizartrosis:

Tratamiento farmacológico: analgésicos, antiinflamatorios o corticoides. También se pueden realizar infiltraciones.

Tratamiento no farmacológico: férulas para mantener la articulación en reposo, fisioterapia, terapia ocupacional enseñándole a la persona cómo realizar los movimientos para no cargar la articulación, ejercicios para potenciar la musculatura.

En el inicio de la degeneración se empiezan a consumir fármacos, combinado con el uso de férulas y el reposo. Si la degeneración articular está avanzada y los tratamientos explicados anteriormente no son suficientes se recurre a la cirugía para la reconstrucción articular. Esta operación consiste en reemplazar el hueso por un trozo de tendón.

Si quieres saber más sobre la artrosis, descárgate esta guía gratuita.

Rizartrosis o artrosis del pulgar, ¿qué es?
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