Cómo se diagnostica la fibromialgia

05.10.2016

Es probable que en los últimos tiempos hayas empezado a oír hablar de la fibromialgia con cierta asiduidad. Afortunadamente, es una dolencia que cada vez conocemos más y mejor y nos parece increíble que, hasta hace unos años, fuera considerada una patología psíquica y su origen y desarrollo eran oscuros. Hoy en día, pese a los avances, su diagnóstico sigue siendo bastante problemático.

Si quieres saber cómo se diagnostica la fibromialgia, continúa leyendo, en este artículo voy a intentar darte las claves para que puedas descubrir si padeces esta enfermedad que, a menudo, se disfraza con los síntomas típicos de otras dolencias.

Cómo se diagnostica la fibromialgia

Índice de contenidos
Cómo se diagnostica la fibromialgia
Los síntomas de la fibromialgia, uno por uno

Cómo se diagnostica la fibromialgia

Paso a paso te voy a ir enseñando cómo se diagnostica esta enfermedad. Hay varios síntomas que son comunes a otras patologías así que hay que tener cuidado de no errar en el análisis.

Los llamados puntos gatillo (o trigger points) juegan un papel fundamental a la hora de diagnosticar la fibromialgia ya que el médico, al palparlos, puede observar la reacción dolorosa que se produce. Si varios puntos gatillo reaccionan al contacto, es bastante probable que se esté ante un caso de fibromialgia.

Cuando 11 de los 18 puntos gatillo reaccionan, el diagnóstico más probable es fibromialgia. En el caso de que sean menos, habrá que analizar el resto de síntomas para descartar que se trate de otro tipo de dolencia.

El especialista que suele tratar la fibromialgia, sobre todo a la hora de diagnosticarla, es el reumatólogo.

Los síntomas de la fibromialgia, uno por uno

  • Dolor muscular crónico, espasmos musculares o rigidez.
  • Fatiga moderada o severa y sensación de carecer de energía.
  • Insomnio, sueño ligero o despertarse con la sensación de estar tan cansado como cuando te has ido a dormir.
  • Sentir rigidez muscular al despertar o después de permanecer en la misma posición durante demasiado tiempo.
  • Dificultad para recordar, concentrarse y realizar tareas mentales simples.
  • Molestia abdominal, distensión abdominal, náuseas y estreñimiento que puede alternarse con diarrea.
  • Migrañas o dolor de cabeza agudo.
  • Notar cierta sensibilidad facial o, en concreto, en la mandíbula.
  • Especial sensibilidad a olores, ruidos, luces brillantes, medicamentos, algunos alimentos o bebidas frías.
  • Ansiedad, angustia, depresión y cambios de humor.
  • Entumecimiento u hormigueo en alguna parte del cuerpo como los brazos, las piernas, las manos o los pies.
  • Incremento de la frecuencia o urgencia urinaria.
  • Aparición de dolor muscular tras realizar ejercicio.
  • Disminución de la tolerancia al ejercicio.
  • Sensación de hinchazón, sin inflamación real, en las manos y los pies.

Los síntomas de la fibromialgia pueden intensificarse por varios motivos y a ciertas horas del día, como por la mañana y por la tarde-noche. La sensibilidad del cuerpo parece estar a flor de piel, de ahí que los cambios climatológicos, las fluctuaciones hormonales, el estrés u otros factores emocionales puedan agravar los síntomas.

Es posible que los síntomas desaparezcan durante algunas semanas o meses y vuelvan a reaparecer, sobre todo durante las primeras fases de la dolencia. De ahí que sea muy importante que prestes atención a lo que te comunica tu cuerpo y acudas al médico si sientes algunos de estos síntomas. Cuanto antes empieces a tratar la fibromialgia, mejor.

 

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