Sistema linfático e inmunitario, la red de defensas del organismo

21.11.2016

El sistema linfático e inmunitario forma la estructura fundamental de defensa de tu organismo. Es el encargado de generar y distribuir por todo tu cuerpo células inmunitarias. Además, se encarga de eliminar las sustancias nocivas de la sangre, es decir, tiene una función depurativa.

Son dos sistemas que trabajan conjuntamente y que se retroalimentan. Viven una intensa historia de amor: el uno sin el otro no podrían existir.

Sistema linfático e inmunitario

Sistema linfático e inmunitario, ¿qué es?

Es posible que te acuerdes de aquella serie de televisión, de dibujos animados, titulada “Érase una vez la vida”. De forma muy didáctica, explicaba cómo funciona el organismo y todos los sistemas que lo conforman. El sistema linfático e inmunitario era descrito con dibujos de leucocitos viajando por la sangre y virus que intentaban acceder a órganos del cuerpo. Era una representación bastante exacta de la realidad.

El sistema linfático forma parte del sistema inmunitario pero ambos están tan interrelacionados que ninguno de los dos funciona correctamente si el otro falla.

Además, ambos sistemas están muy relacionados con el sistema cardiovascular, es decir, con el latido de tu corazón y con cada segundo de vida que bombea.

Componentes y funciones

El sistema linfático está constituido por dos elementos clave: los ganglios linfáticos y la linfa, además de capilares y vasos conductores.

El sistema inmunitario está compuesto por proteínas y células; las más importantes son los linfocitos y los fagocitos.

Los ganglios tienen una misión muy importante ya que son los que reaccionan cuando el cuerpo es atacado por un virus o bacteria. Seguro que alguna vez has oído, o te ha sucedido a ti, eso de “se me ha inflamado un ganglio”.

Los ganglios están repartidos por todo el cuerpo. La inflamación de uno o varios de ellos tiene una explicación sencilla; significa que están trabajando para eliminar de tu organismo una amenaza. Comienzan a producir muchas más células inmunitarias, linfocitos sobre todo, para combatir al agente extraño que te ha atacado.

La linfa es el líquido encargado de llevar nutrientes hasta las células. Entre otras sustancias, contiene glóbulos blancos. Además, recoge las sustancias de deshecho y las transporta a través de los vasos linfácitos para depurarlas.

Problemas del sistema linfácito e inmunitario

Generalmente, la pérdida de linfa y el mal funcionamiento del sistema linfácito se materializan en forma de hinchazones o edemas.

Entre otras enfermedades relacionadas con el sistema linfático, una de las más comunes es la amigdalitis. La inflamación de las amígdalas responde a la aparición en el organismo de un virus o de una bacteria.

Si la inflamación de los ganglios perdura y va acompañada de fiebre, pérdida de peso y cansancio, puede que se esté ante un caso de linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que ataca a los linfocitos.

Refuerza tus defensas

Ya ves que es fundamental que el sistema linfático e inmunitario funcione correctamente. No sólo es importante combatir las enfermedades que lo debilitan sino que también tienes que intentar prevenirlas. Y para ello tienes muchos aliados.

El refuerzo de las defensas de tu organismo pasa por una alimentación rica en vitaminas, sobre todo la C y la B6.

También puedes aumentar tus defensas incluyendo en tu dieta la equinácea, el regaliz o el propóleo, sea en infusión, en cápsulas o en spray.

Los puerros, las cebollas y los ajos funcionan como un potente antibiótico natural; no se te olvide incluirlos en tus recetas de cocina.

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