Explorar nuestro lado positivo ante la enfermedad crónica

Pasan los meses y parece que la molestia o el dolor no van a acabar nunca. Hablamos de dolor crónico cuando una dolencia persiste durante más de seis meses. Al dolor físico se une el agotamiento mental. Frustración, estrés, rabia y relaciones personales deterioradas acompañan al paciente que lo sufre, que ve como sus emociones negativas van ganando peso sobre las positivas.