Válvulas sigmoideas, el latido del corazón

28.10.2016

Válvulas sigmoideas: ¿qué son?

Las válvulas sigmoideas son dos de las cuatro válvulas de las que está compuesto el corazón. Reciben también el nombre de válvulas arteriales o semilunares y se encargan de que la sangre no retorne a ninguno de los dos ventrículos.

Las válvulas tienen una importancia vital en la regulación del ciclo cardíaco. En este artículo del blog de HHP voy a mostrarte cuál es exactamente su papel en el sistema circulatorio y qué implica para tu cuerpo y tu salud su mal funcionamiento.

Válvulas sigmoideas

Las válvulas sigmoideas son la válvula pulmonar y la válvula aórtica. Ambas tienen como tarea principal evitar que la sangre retorne por el conducto que ha salido. La pulmonar impide que la sangre vuelva desde el conducto pulmonar al ventrículo izquierdo; la aórtica realiza la misma función pero, en este caso, con la aorta.

Las otras dos válvulas que completan el conjunto de válvulas cardiacas reciben el nombre de atrio-ventriculares. Estas impiden que la sangre retorne del ventrículo a la aurícula, una en la cavidad derecha del corazón y, la otra, en la izquierda.

Mal funcionamiento de las válvulas sigmoideas

Las válvulas del corazón funcionan de forma similar a como lo hace cualquier otra válvula. Se abren y se cierran para dejar pasar, en una u otra dirección, una sustancia o líquido. En este caso, esa sustancia es la sangre.

Los problemas o las deficiencias de corazón pueden aparecer al nacer o en cualquier momento de la vida. Habrás oído alguna vez esa expresión un tanto vaga: “padece del corazón”. Pues algunos de estos padecimientos se deben al mal funcionamiento de las válvulas cardíacas.

Hay básicamente tres posibles disfunciones de las válvulas:

  • La sangre se filtra y vuelve a través de la misma válvula.
  • La válvula mitral, que es flexible, en ocasiones no cierra bien. Esto produce una afección cardíaca bastante común denominada prolápso de válvula mitral.
  • Al contrario que en el primer caso, la válvula impide el flujo de sangre porque no se abre lo suficiente.

La primera afección se conoce como regurgitación y la última, que es su contraria, como estenosis.

Las válvulas mitral y aórtica suelen ser las que, con mayor frecuencia, presentan problemas.

Fibromialgia y prolápso de la válvula mitral

No se sabe exactamente la relación entre estas condiciones. Sin embargo, se conoce que las personas con fibromialgia son mucho más propensas que el resto de personas a padecer un prolápso de la válvula mitral. Algunos estudios hablan de que entr un 60-70% de personas con fibromialgia padecen esta afección cardíaca, o bien sensación de falta de aire o latidos irregulares del corazón.

Síntomas de disfunciones valvulares

Los síntomas que suelen aparecer cuando hay un mal funcionamiento de alguna de las válvulas sigmoideas o intra-ventriculares son:

  • Dolor de pecho.
  • Palpitaciones.
  • Migrañas, mareos o fatiga.
  • La presión arterial en niveles bajos o altos, dependiendo de la válvula afectada.
  • Dificultad para respirar, como si te quedaras sin aliento.

Diagnóstico de la enfermedad

El estetoscopio que a menudo cuelga del cuello de los médicos de familia es el instrumento que se emplea para escuchar el corazón. Cuando a través de este aparato se perciben alteraciones o sonidos anormales, se considera bastante probable que haya alguna afección cardíaca.

Las pruebas más comunes para detectar y diagnosticar problemas relacionados con las válvulas sigmoideas e intra-ventriculares son los electrocardiogramas, los rayos X de la zona del tórax, el cateterismo y las resonancias magnéticas. También se pueden utilizar escáneres de radiotropos y ETE (ondas sonoras).

Tratamiento

El tratamiento de la afección cardíaca dependerá del estadio de la enfermedad, de los síntomas y de la edad, entre otros. Es importante acudir al médico lo antes posible para tener un diagnóstico certero y poder empezar a tratar la disfunción valvular desde el primer momento.

Si te diagnostican una afección cardíaca, sea o no valvular, lo más probable es que el médico te recomiende llevar una vida más sana. Te pedirá que comas menos grasas y azúcares, hagas más ejercicio, dejes de fumar o de consumir alcohol y reduzcas el nivel de estrés.

Desde el blog de HHP siempre te recomiendo esta combinación de actividad, dieta y actitud activa. Sea cual sea la patología o dolencia que sufras, te sentará bien.

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