Patología Poliartritis
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Poliartritis

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Información general sobre la poliartritis

La poliartritis, también artritis reumatoide o «reuma articular», es una enfermedad que pertenece al llamado círculo reumático. Se caracteriza por la inflamación de varias articulaciones del cuerpo. La poliartritis es la enfermedad inflamatoria más frecuente de las articulaciones, y se da más en mujeres que en hombres. Por regla general la poliartritis es una enfermedad crónica y puede aparecer a cualquier edad incluso en niños.

Causas de la poliartritis

causas y síntomas de la poliartritis

Las inflamaciones crónicas afectan en la mayoría de los casos al revestimiento interior de las articulaciones, pero también a los tendones y mucosas. Hasta el momento no se ha aclarado del todo cómo se producen estos procesos. Se parte de la base de que la poliartritis es una enfermedad de las denominadas autoinmunes. El sistema de defensa del cuerpo segrega sustancias que atacan a algunas articulaciones como por ejemplo las hormonas tisulares llamadas citoquinas. Esto afecta a las articulaciones y produce inflamación. Se sabe que el desencadenante de este control defectuoso del sistema de defensa es un conjunto de varios factores, por ejemplo influyen las infecciones virales y bacterianas, la predisposición hereditaria y fumar.

Síntomas de la poliartritis

La poliartritis va acompañada de un dolor pulsátil en las articulaciones afectadas, principalmente las de las manos, los dedos, las rodillas y los pies, aunque también afecta en ocasiones a la cadera y a los hombros. Las articulaciones afectadas están hinchadas y enrojecidas, presentan rigidez y calor excesivo. El dolor articular suele aparecer de forma simétrica en ambos lados del cuerpo. Los dolores más fuertes suelen ser por la mañana después de levantarse, por la noche y al iniciar un movimiento. También pueden aumentar si se presiona sobre la articulación afectada. Es típico que el dolor vaya a rachas que pueden durar varias semanas, también lo es que las articulaciones afectadas presenten rigidez matinal después de levantarse y se prolongue algún tiempo, hasta una hora. Poco a poco estas molestias van limitando cada vez más la movilidad. Se producen cambios irreparables y malformaciones de las articulaciones. También los músculos de las articulaciones se ven afectados: se acortan y se vuelven rígidos. La poliartritis no solo se limita a las articulaciones también puede afectar a todo el cuerpo. En otros estadios de la enfermedad las molestias pueden afectar a los ojos y a órganos como los pulmones y el corazón manifestándose respectivamente conjuntivitis, miocarditis o pleuritis.

Más información sobre la poliartritis

La poliartritis es una enfermedad que pertenece al llamado círculo reumático y abarca numerosas enfermedades. Estas no solo afectan a múltiples huesos y articulaciones sino también a estructuras del cuerpo.

Detalles

Estructura de una articulación

Más de 143 articulaciones garantizan la movilidad de nuestro cuerpo. Según su cometido, cada articulación tiene una estructura diferente, pero sus componentes siempre son los mismos, a saber: la superficie de la articulación con el recubrimiento de cartílago, el acetábulo ahuecado y la cápsula de la articulación. El recubrimiento de cartílago tiene, en función de la intensidad con la que esté cargada la articulación afectada, un grosor de cinco milímetros. Si el cartílago está sano, posee una superficie lisa y brillante. Con ella protege los huesos, actúa como amortiguador y reduce la fricción. La cápsula de la articulación cierra el acetábulo hacia fuera. La capa interior forma la lubricación de la articulación, llamada líquido sinovial, que aporta nutrientes al cartílago y como lubricante y película protectora permite que las superficies de la articulación se deslicen sin esfuerzo. Los músculos y los ligamentos protegen y estabilizan la articulación desde fuera. Gracias a la construcción y al recubrimiento de cartílago las cargas no coinciden de forma puntual sino que se distribuyen por la gran superficie de los huesos de la articulación. Así una articulación puede resistir grandes esfuerzos. Para lograrlo de la mejor manera, la forma y la posición de las partes de la articulación deben ajustar exactamente entre sí. Por ejemplo, es el caso de la articulación de la cadera, en ella reposa la cabeza redonda del fémur, encajada de forma segura en la cavidad del hueso de la cadera. Ello le garantiza una gran movilidad a la par que le otorga gran estabilidad. En las articulaciones del hombro y de la rodilla el acetábulo es más plano, lo cual no es tan ventajoso como en el caso de la cadera, por eso se compensa con los discos de cartílago en forma de media luna, los denominados meniscos.

Diferentes tipos de articulaciones

No todas las articulaciones tienen la misma movilidad. La articulación del pulgar sólo se puede doblar y estirar, algo característico de las articulaciones en silla de montar, eso y garantizar un agarre seguro. Las articulaciones en bisagra, como la del codo, permiten solamente movimientos en torno a un eje, al igual que las bisagras de una puerta, de las que toman su nombre. Por el contrario, las articulaciones esféricas permiten movimientos en torno a tres ejes. Todo ello aporta una enorme movilidad. Sin embargo, también pagan su precio. Esta gran movilidad existe a costa de la estabilidad, ya que cuanto más compleja y flexible es una articulación, más vulnerable es.

Diagnóstico y terapia de la poliartritis

poliartritis-andulacion

La terapia de andulación ha demostrado ser un método de tratamientos muy eficaz para la poliartritis. Con una mayor activación de la circulación y del metabolismo las articulaciones pueden resistir los procesos inflamatorios y evitar que siga avanzando. De este modo se logra una mejoría rápida y duradera de todas las molestias. No menos importante es que gracias a la terapia de andulación se pueden evitar daños permanentes en las articulaciones y asegurarse la movilidad de manera duradera. El calor profundo por infrarrojos contribuye a solucionar las contracturas musculares y bloqueos articulares. La terapia de andulación se emplea en el sistema terapéutico de HHP. Infórmese ahora de los beneficios que puede proporcionarle el sistema de terapia a su cuadro de molestias.

Otras medidas

Tratamiento médico

Los principios activos analgésicos como el ibuprofeno o el paracetamol son fármacos que se utilizan con frecuencia para tratar la poliartritis. Además se utilizan los denominados antirreumáticos no esteroideos, ARNS. La denominación «no esteroideo» quiere decir que no contiene cortisona. Sin embargo, los ARNS deben utilizarse durante un periodo de tiempo corto y en la dosis mínima posible ya que en parte tienen efectos secundarios importantes. Otros medicamentos utilizados con frecuencia son los inhibidores selectivos de la Cox 2, que actúan igualmente de manera localizada contra el dolor y la inflamación, pero no tienen tantos efectos secundarios como los ARNS. En caso de que dichas sustancias no produzcan la suficiente mejoría, se utilizarán preparados con cortisona. Normalmente en forma de inyección: se inyecta glucocorticoide, similar al que produce el propio cuerpo, directamente en la articulación afectada. Tiene la ventaja de que la sustancia hace efecto exclusivamente en el punto donde se aplica, y no afecta al resto del organismo.

Biofármacos

Además de los medicamentos básicos citados, para las enfermedades reumáticas se vienen utilizando desde hace algunos años biofármacos como por ejemplo los anti-TNF alfa. Se trata de principios activos elaborados a partir de la biología molecular que intervienen directamente en los procesos inflamatorios: bloquean los efectos dañinos de los agentes de la inflamación producidos por el sistema inmunológico del propio cuerpo. Sin embargo, uno de los efectos secundarios de los biofármacos es que debilitan el sistema de defensas del propio cuerpo. Este hecho puede suponerles un problema a los pacientes de más edad ya que son los que padecen con más frecuencia varias enfermedades.

Punción articular

Para tratar la inflamación de las articulaciones se realiza en ocasiones una punción articular y se inyecta un preparado de cortisona cristalizada directamente en la articulación afectada.

Fisioterapia

Los tratamientos de frío, como por ejemplo la aplicación de bolsas de hielo y medidas electroterapéuticas con corrientes de baja frecuencia han demostrado ser de gran ayuda en la terapia de la poliartritis.

Hierbas medicinales

Una serie de hierbas medicinales poseen principios activos antinflamatorios y paliativos que en el caso de la poliartritis aportan una mejora perceptible de las molestias. Han demostrado ser muy eficaces los extractos de hojas de ortiga, de raíces de garra del diablo y de corteza de sauce entre otros. Estos preparados se pueden adquirir en farmacias sin receta médica.

Moverse cuidando las articulaciones

Además de los medicamentos, en el caso de la artritis es importante realizar actividad física regularmente. Deberán escogerse deportes que favorezcan las articulaciones, músculos y tendones pero sin sobrecargarlos. Es especialmente recomendable nadar, la gimnasia acuática e ir en bicicleta.

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